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¿Qué vacunas debe tener una embarazada?

tvcrecer agradece a la Dra. Liliana Noemí Vázquez

La prevención de enfermedades con vacunas es siempre importante, pero tiene una relevancia especial durante el embarazo. En esta nota te contamos todas las vacunas que debés tener para que el embarazo sea más seguro.

Por su seguridad y eficacia, las vacunas más recomendadas durante la gestación son la antitetánica, la antineumocóccica y la vacuna antigripal. También, la vacuna antipoliomielítica (vacuna Salk), cuando existe riesgo de exposición y la mujer es susceptible.

 

1) Vacuna contra tétanos

El tétanos neonatal se produce cuando se corta el cordón umbilical con instrumental no estéril, o cuando se contamina con sustancias que tienen esporos de la bacteria del tetáno, como por ejemplo la tierra.

Para prevenir esta infección es necesario que la paciente embarazada tenga adecuada cantidad de anticuerpos o defensas circulantes durante el embarazo. Esto se logra manteniendo adecuada cobertura de vacunación antitetánica y esto no necesariamente implica administrarse un refuerzo de vacuna antitetánica en cada embarazo.

Cómo vacunarnos correctamente contra tétanos

Desde hace aproximadamente 50 años existe una reglamentación en nuestro país de aplicación obligatoria del esquema de vacunación antitetánica completo en los primeros años de vida. Esto consiste en la aplicación de 5 dosis, hoy la secuencia es a los 2-4-6-18 meses y 6 años), la dosis antitetánica esta presente en todas estas vacunas: doble, triple, cuádruple, quíntuple y ahora también séxtuple. La persona que haya recibido por lo menos tres dosis de vacuna antitetánica a lo largo de su vida, puede decir que ha recibido un esquema de vacunación antitetánico completo.

Para lograr niveles constantes de anticuerpos antitetánicos en sangre es necesario repetir un refuerzo cada 10 años. Si por alguna razón no recibió los refuerzos a través de los años, en el momento en que recibe una nueva dosis vuelve a tener en sangre niveles protectores de anticuerpos para ella y para su futuro hijo en el caso de estar embarazada.

No hay necesidad de aplicarse un refuerzo en cada embarazo, si transcurrió menos de 5 años de aplicación de la última dosis de vacuna antitetánica. Si no está embarazada y sufre algún accidente con riesgo de tétanos, no requiere refuerzo si la última dosis la recibió en los últimos 10 años.

Si nunca en su vida recibió un esquema antitetánico completo (o sea por lo menos 3 dosis de vacuna antitetánica en su vida), es conveniente que lo haga cuanto antes.

En caso de actualizar su vacunación antitetánica recuerde que lo mejor es aprovechar esa oportunidad y aplicarse la doble adultos (antitetánica y antidiftérica) que cada adulto debe recibir cada 10 años independientemente de su estado de salud y/o riesgo. La vacuna doble adultos se puede aplicar durante el embarazo.

2) Vacuna contra la Gripe

El riesgo de complicaciones ocasionadas por la gripe es mayor en pacientes embarazadas como resultado del aumento del trabajo cardíaco, del consumo de oxígeno, de la disminución de la capacidad vital pulmonar, y de los cambios que se producen en la función inmunitaria.

La vacuna está compuesta por virus muertos y es segura durante el embarazo. Más de 2.000 embarazos han demostrado que no existen efectos adversos asociados a esta inmunización.

Se recomienda la vacunación antigripal en toda paciente embarazada que curse su 2do y/o 3er trimestre en época invernal.

3) Vacuna contra Rubéola

La rubéola es una infección viral típica de la infancia, más frecuente en primavera que causa una enfermedad eruptiva que generalmente se acompaña de la inflamación de los ganglios.

Durante la infancia no suele ocasionar complicaciones, pero cuando ocurre durante el embarazo puede producir daños graves al feto. La rubéola puede cursar sin síntomas, casi en la mitad de los pacientes que la padecen, y de tenerlos suelen ser indistinguibles de otras enfermedades virales con erupción o “brotes en la piel” como por ej; infección por Parvovirus, enterovirus, sarampión atenuado, etc.

Entonces, no sirve el recuerdo de las enfermedades padecidas en la infancia para decir si alguien tuvo o no rubéola.

Sólo un análisis de sangre (estudio de las defensas) que nos permite identificar los anticuerpos específicos para rubéola, revelarán si la paciente es inmune (tiene anticuerpos para rubéola) o susceptible y necesita vacunarse previo al comienzo del embarazo.

Toda mujer en edad fértil debe saber si ha tenido o no rubéola (confirmado por estudios serológicos) y si es susceptible, vacunarse antes del comienzo del embarazo para estar protegida durante toda la vida.

En nuestro país, alrededor del 10 por ciento de las mujeres en edad fértil no ha padecido rubéola, y se beneficiaría con la aplicación de la vacuna. Por lo tanto, es importante que conozcan su estado inmunitario, y si son susceptibles de enfermarse deberían vacunarse antes del embarazo o durante el puerperio.

Si bien la vacuna antirubeólica está contraindicada durante el embarazo, no se ha detectado daño fetal en los casos de mujeres embarazadas que recibieron la vacuna accidentalmente. Por esta razón, en EEUU, no se aconseja la interrupción del embarazo en caso de vacunación accidental.

Se recomienda esperar un lapso de tres meses desde la aplicación de la vacuna al comienzo del embarazo.

La vacuna antirrubeólica, como cualquier otra vacuna a virus vivos atenuados, esta contraindicada su aplicación durante el embarazo. Luego de su aplicación se recomienda no embarazarse en los siguientes tres meses.

4) Vacuna contra Hepatitis B

La hepatitis B puede contraerse por contacto con sangre infectada, por transmisión sexual, y de madre (con hepatitis B) a hijo.

La tercera parte de los pacientes que han tenido hepatitis B, no presentaron síntomas típicos o los mismos se autolimitaron rápidamente. Muchos de estos pacientes no consultaron al médico o los síntomas fueron interpretados como cuadros de infección viral y debido a que rápidamente mejoraron no fueron solicitados análisis de sangre. Por lo tanto, muchas veces la persona no sabe que ha sufrido o padece un cuadro de hepatitis.

Durante el embarazo, esta recomendado realizar estudios de sangre para identificar las mujeres que tienen en sangre el virus de la hepatitis B.

De estar presente este virus puede tomar contacto con el feto o mucho más probable con el recién nacido en el momento del parto y a partir de allí desarrollar en sus primeros meses de vida una hepatitis B.

El curso de la hepatitis B en el niño, a diferencia del adulto, tiene grandes posibilidades de evolucionar a la forma crónica de esta infección y de producir problemas hepáticos severos a lo largo de su vida adulta como cirrosis o cáncer de hígado.

Toda mujer embarazada debe ser evaluada para ver si es portadora del virus de la hepatitis B, conocer esto nos permite un adecuado seguimiento de su hijo durante el primer año de vida.

Medidas de prevención contra Hepatits B

El hijo de una madre portadora del virus debe recibir la vacuna y gammaglobulina específica para hepatitis B, dentro de las primeras horas de vida.

Desde octubre de 2000 se aplica en nuestro país la vacuna contra la hepatitis B, iniciando la primera dosis horas después del nacimiento, y completando con la segunda dosis al segundo mes de vida, y la tercera a los seis meses de edad.

Los hijos de madres portadoras del virus de la hepatitis B, deben ser controlados con análisis de sangre luego de completar su esquema de vacunación para asegurarnos que la profilaxis fue efectiva.

El hijo de una madre portadora del virus de la hepatitis B puede adquirir la infección en el momento del parto, a través del contacto con la sangre y las secreciones genitales.

5) Vacuna contra Varicela

La varicela es otra de las infecciones que, adquirida en los tres primeros meses de embarazo, puede -aunque en un porcentaje muy bajo- afectar al feto y al recién nacido.

Esta situación se observa pocas veces, dado que, en más del 90% de los casos, el adulto ha tenido la enfermedad y está protegido de por vida.

A diferencia de la rubéola el recordar que se ha padecido varicela, sirve para identificar los pacientes con inmunidad frente a esta infección.

Estudios de investigación han revelado, por estudios de sangre realizados, que las dos terceras partes de los pacientes adultos que dicen no haber tenido varicela tienen anticuerpos. Estos datos revelan que muchas veces la varicela puede tener pocos síntomas con pocas lesiones ampollares sobre la piel y los pacientes no identifican haberla padecido.

Si no recuerda haber tenido varicela, puede a través de un análisis de sangre (estudio serológico) comprobar si tiene anticuerpos frente a este virus, si el resultado es negativo (y no está embarazada) debe vacunarse para prevenir las complicaciones graves que puede originar la varicela tanto durante el embarazo como en la edad adulta.

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