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Yoga para todos y todas

De la redacción de tvcrecer

 

Esta práctica tiene cada vez más adeptos y de todas las edades. Sus ejercicios, que repercuten en el cuerpo y el espíritu son recomendados por los médicos y los psicólogos.

 

El yoga vive momentos de expansión. Se ha vuelto una práctica muy popular que atrapa a grandes y chicos. Ya no es un ejercicio exclusivo de madres recientes que buscan un equilibrio físico y despejar la mente. O de hombres que necesitan crearse un espacio de tranquilidad y de contacto con su cuerpo y su mente. El yoga ha llegado a todos y a todas. A los adultos mayores y a los chiquilines también. Incluso es recomendado por médicos y psicólogos.

Cuentan los entendidos que hasta hace dos décadas, la mayoría de los alumnos de yoga tenían más de 30 años y hacían ejercicios tradicionales, en forma suave, relajante y terapéutica. En la actualidad, con la adopción masiva de los jóvenes, han cambiado los estilos y las formar de practicarlo. Y proliferan las escuelas o institutos que dictan cursos (coas que obliga a realizar las averiguaciones pertinentes acerca de cuál es la conveniente o la que se ajusta mejor a las necesidades de cada uno).

A tal punto cambió la visión sobre el tema que los médicos, los psicólogos, los psiquiatras, los cardiólogos y los traumatólogos, que veían con cierto recelo al yoga, hoy lo recomiendan fervientemente.

Secuencia simple

El yoga no sólo repercute en el aspecto físico de las personas, sino que también produce efectos espirituales y mentales: relaja, calma, aminora la ansiedad. Una secuencia sencilla, posible de realizar en casa, es la llamada “saludo al sol”, una postura básica que se realiza como un ejercicio continuo. Y vale tanto como una sesión de yoga como una práctica de calentamiento para otro tipo de ejercitación.Pies juntos y manos en posición de rezar, a la altura del pecho.

  1. Pies juntos y manos en posición de rezar, a la altura del pecho.
  2. Estirar los brazos hacia arriba y curvar la espalda hacia atrás.
  3. Inclinarse hacia adelante hasta tocar la frente con la tibia y el peroné,

flexionando las rodillas si hiciera falta y tomando las pantorrillas con las manos.

  1. Dejar la pierna izquierda entre las manos y llevar la derecha hacia atrás hasta

quedar completamente extendida.

  1. Llevar también la pierna izquierda hacia atrás y sostenerse con las manos y los

pies, en posición de hacer flexiones de brazos.

  1. Bajar las rodillas, el cuello y la frente, manteniendo las caderas arriba.
  2. Bajar las caderas, estirar los dedos de los pies (apoyando los empeines en el

suelo) y curvar la espalda.

  1. Elevar las caderas formando una V invertida con los brazos y las piernas

apoyadas en el piso, y mantener los hombros atrás.

  1. Dejar la pierna derecha entre las manos y estirar la izquierda hacia atrás, como

en el paso 5.

10. Adelantar el pie izquierdo y volcar el cuerpo hacia adelante, hasta tocar la tibia y

el peroné con la frente. Mantener los brazos en derredor de las pantorrillas.

11. Estirar las manos hacia adelante, hacia arriba y por encima de la cabeza,

curvando la espalda hacia atrás, como un paréntesis.

12. Volver a la postura de pié del inicio del ejercicio: pies juntos y manos en

posición de rezar.

 

 

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