¿Cómo mejorar la circulación sanguínea?

tvcrecer agradece a la Lic. Mariela Villar, Directora de Embarazo activo

 

El embarazo implica cambios físicos que afectan la circulación sanguínea y tienen como efectos molestias típicas, como los calambres en las piernas, la hinchazón de las várices. Los ejercicios físicos pueden servirte para mejorar la circulación de la sangre.

El cuerpo de la embarazada necesita modificaciones anatómicas, fisiológicas y químicas para garantizarle al bebé las mejores condiciones para su desarrollo. En este sentido, los cambios suelen provocar ligeros malestares, como la deficiencia de la circulación sanguínea.

Durante el embarazo, la sangre de la mamá, además de atender las necesidades de su organismo, debe suministrar las sustancias necesarias para el desarrollo de su hijo y recoger los desechos para eliminarlos. El proceso de intercambio de sustancias, en ambos sentidos, se efectúa a través de la placenta.

Los vasos sanguíneos de la madre se dilatan desde el inicio del embarazo, aumentando el volumen de sangre materna aproximadamente en un litro y medio. Debido al aumento de volumen del útero, el retorno sanguíneo desde las piernas se dificulta y suele producir inflamación, sensación de pesadez y, en algunos casos, provoca la aparición de várices. En tanto, las molestias aumentan si el útero, en la parte derecha, comprime la vena cava que se encarga de devolver la sangre al corazón.

Durante el segundo y tercer trimestre, es probable que la mamá experimente calambres en las piernas, en especial mientras duerme. Los calambres suceden cuando los músculos se tensan repentinamente por distintas razones: falta de líquidos, lesión, esguince muscular o por permanecer en la misma posición durante un período prolongado. Los problemas de circulación sanguínea o presión en los nervios de la columna también pueden producir dolores similares a los calambres en las piernas.

Para prevenir estas molestias, es aconsejable llevar adelante un embarazo activo, a través de la práctica de ejercicios físicos, controlados por un profesional especializado en Educación Física para embarazadas. Algunas prácticas físicas ideales para realizar durante el embarazo, que mejoran la circulación sanguínea, son la natación, el aqua-gym y las caminatas al aire libre.

Si la modalidad elegida es la gimnasia, la rutina deberá practicarse sobre una superficie firme y deberá tener en cuenta algunos cuidados. Empezá los ejercicios lenta y gradualmente; si sentís dolor o fatiga, bajá la intensidad del ejercicio; y procurá respirar siempre normalmente.

A continuación, encontrará algunos ejercicios que pueden ayudarte a evitar o atenuar la deficiencia de la circulación sanguínea.

Estiramiento de piernas y pies: Sentate con la espalda recta y las piernas extendidas por delante. Colocá las manos sobre el suelo, cerca de las caderas, para sostener su peso. Doblá la rodilla con lentitud y luego enderezala. Repetí el ejercicio con la otra pierna. Esto tonificará los músculos de la pantorrilla y el muslo, y ayudará también a aliviar los calambres.

Relajación: Acostate con las piernas apoyadas en una silla o una cama, pero a medida que aumente de volumen de la panza, evitá hacerlo de espaldas demasiado tiempo. Puede ayudar tener los hombros un poco levantados con unas almohadas para no marearse. Esto contribuirá a aliviar la hinchazón de tobillos y pies. Si elegís acostarte completamente en el suelo, ponete de lado con una almohada bajo la cabeza. Flexioná el brazo y la pierna de arriba y colocá una almohada debajo de la rodilla. Mantené la otra pierna estirada. Cerrá los ojos y concentrate en la respiración. Esta postura alivia la presión sobre los grandes vasos sanguíneos y el abdomen. Asimismo, es recomendable no permanecer mucho tiempo de pie, ni sentada o parada en una misma posición durante un período prolongado. También, evitá sentarte en una posición que limite el flujo de sangre (como sentarse con las piernas cruzadas durante un rato largo). Es aconsejable, además, descansar algunos ratos durante el día y dormir con las piernas ligeramente elevadas.

Por último, los cambios normales que se producen en la circulación sanguínea durante el embarazo representan un esfuerzo adicional para el corazón, por lo que una mujer que esté embarazada o considera la posibilidad de estarlo debería comunicar a su médico si tiene o ha tenido alguna vez una enfermedad del corazón.

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