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11 cosas que hacen feliz a tu bebé en la panza

Mucho de lo que haces y sentís en el embarazo llega a tu bebé dentro de la panza y le provoca sensaciones placenteras. Pero también hay algunas otras que no le gustan mucho.

Hacé cosas por su bienestar

Tal vez todavía quedan varios meses o semanas para que tu bebé nazca, sin embargo tiene varias cosas que decirte.
Si pudieras verlo en todo momento dentro de tu panza, descubrirías que el qué te habla. Utiliza el lenguaje corporal y las reacciones fisiológicas para explicarte a su modo qué le gusta y qué no.
Presta atención y descubrí cuales son aquellos hábitos, comportamientos y sensaciones que aumentan su bienestar emocional y trata de aplicarlos diariamente, tanto por él como por vos.
Y de la misma manera, descubrí y evita aquellos que afectan tu salud emocional y física de manera negativa. Debes saber que esto también lo perjudica a él.
Te damos los tips de 11 de cosas que lo hacen muy feliz

Pasea mucho debajo del sol

A medida que pasan las semanas de embarazo y el útero se distiende, la luz es capaz de atravesarlo con mayor facilidad, dando por resultado que las pupilas del bebé se abran y cierren en función de la claridad que recibe. (Sus ojos están formados desde el cuarto mes, pero no los abre hasta la semana 26).
Pero además, cuando caminas al aire libre, aumentas el oxígeno en tu sangre como también los niveles de serotonina, lo cual repercute en el bienestar del bebé.
A él le gusta que lo estimulen, es por ello que si alumbras tu panza directamente con una linterna, tratara de seguirla con los ojos e incluso tocarla con las manos.

Acaricia tu panza

El primer sentido que se desarrolla dentro del útero es el del tacto. A partir de la semana número 8, el bebé comienza a percibe sensaciones en la zona de la boca y de a poco esta se extiende a la palmas de las manos, la pancita y la planta de los pies. Y para la semana 32 esta sensibilidad está totalmente desarrollada.
Es por ello que si acaricias tu panza, de manera que hagas una leve y suave presión, el bebé responderá al estímulo. Primero se apartara pero luego seguirá tu mano y hasta te dará pataditas.

Hablale mucho

Además de escuchar el latido de tu corazón, el sonido de tu voz es lo que más escucha el bebé dentro de la panza. Cuando hablas, el sonido viaja directamente por el cuerpo a través de la columna vertebral sin ningún tipo de interferencias.

Siendo así que desde la semana 27 él ya es capaz de reconocerla.
En un estudio de la universidad canadiense de Queen hicieron que el feto escuchara grabaciones con diferentes voces, y comprobaron que su ritmo cardiaco aumentaba al escuchar la de su mamá y disminuía ante las demás.

Comé cosas dulces

Desde el cuarto mes el bebé es capaz de distinguir diferentes sabores del líquido amniótico, que varían en función de tu dieta. “El aprecio por los gustos dulce y salado es innato; pero el amargo y ácido no”, explica José Antonio Martínez Orgado, neonatólogo del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid.
Por eso cuando comes algo dulce, traga rápidamente el líquido amniótico, mientras que si tomas un cítrico, cierra su boquita. Además, “en el feto las fosas nasales están llenas de líquido amniótico y muchas de las respuestas del recién nacido pueden ser más por el recuerdo de ciertos olores, no sólo sabores”, asegura Martínez Orgado.
De hecho, un estudio demostró que los niños cuyas madres tomaban diariamente jugo de zanahoria en el tercer trimestre aceptaron mejor ese sabor cuando se les ofreció de lactantes.

Relajate

Practica técnica como el yoga, esto ayuda a que el útero mantenga bien su espacio debido a una mejor postura de la madre y que además aumenta el aporte de oxígeno al feto.
O simplemente dedicando un ratito cada día a estar tranquila, pensando en tu bebé e incluso visualizándolo. Es una manera de empezar a comunicarte con él y transmitirle tranquilidad.

Bailá

Como cualquier ejercicio físico, bailar es beneficioso. Y además, ya sabes que al bebé le encanta la música. Pero éstos no son los únicos beneficios: se sabe que los vaivenes rítmicos de los pasos de baile le sirven a modo de acunamiento.
“Estos movimientos relajan al feto, especialmente si son placenteros para la madre”, explica Martínez Orgado.

Hacé ejercico

Realizar una actividad física suave hasta el final de la gestación (si tu embarazo te lo permite) aporta al bebé más cantidad de oxígeno y hace que su latido cardiaco aumente.
Y para vos es una forma de evitar sumar kilos de más y que esto afecte a tus niveles de glucosa. Respecto a los beneficios a largo plazo, reduce el riesgo de obesidad infantil.
Uno de los ejercicios más adecuados para vos en esta etapa es la natación: dentro del agua tu cuerpo pesa la décima parte y tus órganos internos ejercen menos presión sobre el cuerpo del bebé.
Además, se sabe que en el agua mejora el funcionamiento de los receptores cerebrales a nivel vestibular, lo que te ayudará a establecer una conexión emocional muy especial con él.

Escucha música

A partir de la semana 16, el futuro bebé puede oír bastante bien, especialmente las frecuencias bajas. Cuando la madre escucha rutinariamente las mismas piezas musicales, el feto aprende a reconocerlas, lo que le da tranquilidad durante el embarazo y después de nacer.
No es necesario que te coloques los auriculares en la panza, basta con que te sientes unos minutos al día a escuchar música. Pero no elijas estilos estridentes o muy fuertes, ya que podrían producir el efecto contrario.

Date un buen masaje

Los masajes durante el embarazo (ojo, no siempre son recomendables en el primer trimestre) ayudan a atenuar algunas molestias como dolor de espalda, hinchazón de piernas… Y esa sensación de bienestar se la transmitís a tu bebé.
Además, el masaje prenatal estimula el sistema glandular, lo que ayuda a equilibrar las hormonas y a asegurar el correcto flujo de nutrientes entre los dos.
Deja ciertos hábitos
Además de tu estrés, existen otros factores que desagradan al bebé, como ciertos hábitos y determinadas sustancias. Por eso es muy importante que los evites ahora.
Baños calientes, saunas y jacuzzis
Pueden provocarte una bajada de tensión y, por tanto, una disminución en la aportación de oxígeno al bebé. Además, corres el riesgo de sufrir un desvanecimiento y caerte.
Dormir boca abajo
Cuando lo haces, el peso del útero presiona sobre la vena cava inferior, que es la responsable del retorno venoso y la que se encarga de la correcta oxigenación del bebé.
Tabaco, mucho café y alcohol
El tabaco cambia el olor del líquido amniótico y afecta al ritmo cardiaco, a la respiración y a la presión sanguínea del feto. En cuanto a las bebidas excitantes, mejor no tomes más de dos tazas al día (sobre todo al final del embarazo, cuando metabolizas peor la cafeína).

Evita el estrés

Es normal que en estos meses estés algo más nerviosa, y esto no supone ningún problema para el bebé. Pero que tus niveles de estrés sean muy elevados durante mucho tiempo sí puede tener consecuencias.
Más peligro de infecciones
El embarazo de por sí causa ya un debilitamiento del sistema inmunitario. Si a esto se une el que provocan los periodos prolongados de estrés, el resultado es un aumento de las probabilidades de que la madre sufra infecciones uterinas que comprometan el buen curso de la gestación.
Riesgo de bajo peso al nacer
En respuesta al estrés, tu sistema nervioso secreta epinofrina y norepinefrina, hormonas que contraen los vasos sanguíneos y reducen el aporte de oxígeno al feto, lo que puede hacer que nazca con bajo peso o, en casos más extremos, antes de tiempo.
Problemas emocionales del niño
Un estudio del Imperial College of London ha demostrado que los altos niveles de cortisol (otra hormona relacionada con el estrés) durante la gestación son responsables del 10% de los problemas emocionales en niños de temprana edad.
Menor respuesta a los estímulos
Se sabe que los fetos sometidos a estrés en su etapa intrauterina muestran una respuesta menor a estímulos exteriores, algo que parece continuar después del nacimiento. Es como si se acostumbraran a vivir acelerados desde antes de nacer.

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