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Juegos entre hermanos

De la redacción de tvcrecer

Las peleas entre hermanos, a la hora de jugar, son inevitables. Podría decirse que hasta son normales. Eso no impide que se quieran y que uno siempre piense en el otro, sean varones o  mujeres.

 

Los juegos entre hermanos (mujeres, varones o mezclados, da igual) debieron servir, seguramente, para inspirar a los autores de series animadas como Tom y Jerry. Eso son, o así actúan, dos hermanos cuando juegan: se sacan los juguetes, se corren, se persiguen, se pelean, gritan, y también se piden disculpas y se amigan, tal cual sucede, en algunos capítulos de las historias del gato y el ratón. Al final de cuentas, los une un fuerte lazo familiar, y saben, por otra parte, que es mucho más divertido jugar de a dos que cada uno por su lado. Aunque los juguetes y los juegos, de nenes y nenas sean diferentes.

La paz no es muy duradera, claro. La intervención mediadora de los padres, calma los ánimos, pero la reconciliación pende de un hilo. Bastará con que ambos quieran el mismo animalito, el mismo muñeco de la última película de Disney, o un autito cualunque, para que la “guerra” se desate nuevamente. Y todo por un animalito, un muñeco o un autito que a los pocos segundos quedará abandonado y olvidado en el piso, porque otro juguete llamó la atención.

Estas peleas son inevitables. Todo aquel que tuvo un hermano o hermana, de edad más o menos pareja, guarda una pila de anécdotas al respecto. ¿Hay solución para esto? No. En todo caso, ¿es un problema? Se trata simplemente de una etapa en la vida de cada niño, a la cual el tiempo le pondrá fin. Es normal que se peleen, que en determinados momentos, ambos quieran lo mismo, y a su modo, peleen o discutan por ello. Y a medida que se van haciendo niños más grandes, con edad escolar, las peleas suben el tono dialéctico, e incluyen alguna palabrota, cuyo significado no saben bien, pero entienden que afecta al otro.

El cuadro de situación no cambia si las rencillas son entre hermanos varones, mujeres, o combinados. Generalmente la niña más astuta y rápida, aunque sea menor, suele tener en un puño al hermano, con su natural cara de angelito. No es lindo ni ameno que dos hermanos anden peleándose a cada rato, pero no deja de ser una situación normal. Pelearse, o mejor dicho, enojarse con el otro, es parte del juego, de la situación lúdica que se presenta. Siempre ha sido así. De todas maneras, este comportamiento habitual, no significa que no se quieran. Pasadas las situaciones conflictivas, y con la mente puesta en distintos asuntos de la vida diaria, uno siempre piensa en el otro. Uno siempre se acuerda del otro, a la hora de un premio, un regalo o una sorpresa. Y Tom y Jerry pasan a ser las ardillas Chip y Dale.

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