fiebre

¿Qué es la fiebre?

tvcrecer agradece Ivone Malla

La fiebre es un mecanismo de defensa para impedir la proliferación de gérmenes. Ante un estímulo, como puede ser una infección, el sistema nervioso eleva la temperatura e intenta generar y retener calor. En esta etapa de ascenso de la fiebre, bañar al niño con agua frío puede empeorar los síntomas.

La fiebre es un motivo de consulta y de preocupación frecuente en pediatría. Es importante considerar que la fiebre es un síntoma, no un problema ni un enemigo en sí misma, es un mecanismo de defensa que pone a los gérmenes en desventaja e intenta impedir su proliferación. Muchos cuadros virales banales, en los cuales no se medica la fiebre, se límitan más rápidamente.

El objetivo de intentar descender la temperatura es aliviar los síntomas de malestar y brindar confort. Teniendo en cuenta lo antedicho, muchas conductas agresivas para bajar la fiebre quedan contraindicadas.

La temperatura no puede subir indefinidamente, lo hará hasta 42º C, no más y esto se programa a nivel del sistema nervioso.

El mejor método para tomar la temperatura es con un termómetro de mercurio de 3 a 5 minutos en axila.

Ante un estímulo (generalmente infeccioso, que puede ser desde un resfrío a una otitis, una neumonía o infección más grave) el sistema nervioso se programa para elevar la temperatura hasta un valor (por ejemplo 39,5º C), en ese momento el organismo intenta generar y retener calor (aumenta la frecuencia cardíaca, hay escalofríos, las manos y los pies están fríos, hay “piel de gallina”) y el niño siente frío. Una vez que se llega a los 39,5º C del ejemplo, la temperatura se estanca y posteriormente empieza a bajar. Aquí el cuerpo libera temperatura, el niño transpira, tiene manos y pies calientes y siente calor.

En la etapa de ascenso de la curva febril, bañar al niño con agua a baja temperatura empeora los síntomas y no sirve para disminuir la fiebre (es como querer bajar la temperatura de una casa calefaccionada baldeando las paredes en lugar de bajar la calefacción). Si el niño está molesto, éste es el momento en que puede administrarse un antitérmico.

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