Familia 7

Separación de los padres ¿Qué hacemos con los chicos?

¿Qué pueden sentir los chicos?, ¿Cuando lo hablamos?, ¿Que les decimos?, ¿Que hacemos?, y te contamos algunos problemas comunes.

¿Cómo afrontar ésta situación de la mejor manera para los más pequeños?

Separación de los padres ¿Qué hacemos con los chicos?: Voy a hablar del tema teniendo en mente hijos entre 5 y 14 años, es imposible considerar los problemas de todas las edades a la vez, por lo que de los más chiquitos y de los adolescentes grandes me ocuparé en otro artículo. De todos modos muchas de las cuestiones que veremos se aplican para todas las edades.

¿Qué pueden sentir los chicos?

Enojo:

Con los dos padres por lo que está pasando, con el padre que se va de casa, con la madre que lo deja ir, o no lo impide, con el progenitor que está “bien” (porque es el que decidió) porque hace sufrir al otro, con los amigos que no pasan por la misma situación, con el mundo, hasta con Dios…. O por cosas más simples como que papá se llevó la tele, o que los sábados no puedo hacer programa porque tengo que visitar a papá,

Tristeza:

Ante la situación que se vive en la casa, extraña a uno de sus padres, o los programas en familia, o la despreocupación de otras épocas, o la sonrisa de mamá. Lo complicado es que todos, padres e hijos está en proceso de duelo por la pérdida o suspensión de un proyecto compartido, por lo que les cuesta a los padres acompañar el duelo de los chicos (a esto se suma que muchas veces sienten culpa por lo que le “hacen” a los hijos y la culpa enturbia la mente para tomar algunas decisiones).

Soledad:

No ve bien a sus padres ni con capacidad de sostenerlo, además si se pelea con papá, no puedo recurrir a mamá para que me consuele y lo mismo pasa en casa de mamá

Culpa:

Al ser el pensamiento de los chicos egocéntrico, creen que todo tiene relación con ellos, incluso la separación, “ellos se separan porque se pelean mucho por cosas mías”, a veces aparece también la culpa por el alivio ante la nueva situación, porque están todos más tranquilos, o sacan beneficios especiales, por esto es muy importante que la vida siga siendo lo más normal posible sin que aparezcan papá noel o mamá noel (con intentos de aliviar sus propias culpas respecto de los hijos), que haya la menor cantidad de beneficios secundarios que confundan. Una cuestión es el beneficio primario y real de que estamos todos en paz y aliviados y otra es estar contento por la separación porque papá me hace muchos regalos o porque todas las noches duermo con mi mamá.

Alivio:

Cuando la separación efectivamente permite vivir en un clima de mayor armonía, en general los momentos anteriores a la separación son de mucho miedo, enojo y tristeza, y al poquito tiempo aparece este alivio al ver que papá tiene mejor cara y tiene poco rato pero está conmigo más que antes y mejor que antes, o que mamá también está más tranquila y más disponible que antes.

Miedo:

A lo desconocido, a la inseguridad económica, a que la culpa haya sido de él, los chicos son egocéntricos y esto significa que suponen que todo lo que pasa en el mundo tiene que ver con ellos, por lo que los papás se separaron porque el otro día yo volqué el Nesquik y mamá se enojó con papá porque él me gritó, también miedo de que alguno de sus padres no esté bien, o no lo pueda cuidar bien,

Inseguridad:

Se siente desprotegido hasta que comprueba que papá puede funcionar como mamá y cocinar y mimar y aliviar angustias, o que mamá puede funcionar como papá y protegerlo de los ladrones, arreglar la computadora, o cambiar la goma del auto.

Desvalorización:

Una familia con padres separados a veces es vivida por los chicos como “de segunda”

Confusión:

El tema es nuevo y desconocido, les despierta muchas emociones que no entienden, o que prefieren no entender y por eso permanecen confusos, aquí es un mecanismo de defensa que los protege hasta que puedan entender lo que está pasando. Otros pueden negar el tema, hacer de cuenta que no pasa nada, no contarle a nadie, quizás también estén necesitando un tiempo para procesar el tema.

Responsabilidad:

Pueden hacerse cargo de intentar arreglar las cosas entre sus padres, ya sea portándose bien, o haciendo maniobras para lograrlo.

Cuándo hablamos:

Cuando ya sepamos que la separación va a ocurrir, no vale la pena angustiarlos antes de tiempo; si vinieran a preguntar si nos vamos a separar (porque ven cosas que los hacen sospechar) podemos responder que los padres efectivamente tenemos algunos problemas, que por ahora no nos vamos a separar, que se queden tranquilos que si llegara ese momento ellos serían los primeros en enterarse. Es importante aceptar que algo está pasando si ellos lo ven, negar la situación los confunde y confirmarla antes de tiempo los angustia innecesariamente.

Qué les decimos:

No hay dos separaciones iguales, pero voy a hablar de las cuestiones que he visto que han facilitado el tema para muchos chicos.

En primer lugar hablar sólo de lo que les es útil a los hijos saber, no pensando en lo que los padres queremos contarles por enojo o por culpa.

Con el correr de los años ellos irán conociendo los motivos y las razones reales de la separación, que no siempre coinciden con el motivo concreto que llevó a tomar la decisión y que, cuando estamos enojados o muy dolidos, nos dan ganas de contarle a los chicos para que “conozcan de verdad a su padre (o madre)”. Ellos también con el tiempo nos conocerán, pero a su manera, en sus tiempos y no a través de una versión subjetiva contada en un momento de mucho dolor.

En lo posible hablar de una separación temporaria, ya que cuando finalmente se confirma como definitiva, los chicos ya saben lo que es vivir con los padres separados, el impacto es menor si pueden hacer el proceso por etapas.

Otro tema que tiene que quedar claro: los padres se separan porque necesitan, uno o los dos, un tiempo para pensar, separados uno del otro, esto incluye forzosamente a los hijos pero el padre que se va de casa no quiere separarse de los hijos, esa es una dolorosa pero inevitable consecuencia de esa necesidad de los padres de un tiempo para pensar por separado; la separación es de la pareja conyugal, la pareja de padres sigue funcionando para tomar las decisiones que atañen a los hijos y para cuidarlos. Explicarles que hay distintos tipos de amor, que el amor de los padres por los hijos dura para siempre (que uno no se divorcia de los hijos).

Es importante aclararles que no tuvieron nada que ver con los motivos de la separación y que no hay nada que ellos puedan hacer que pueda volver a unir a los padres, estos son problemas de adultos que resuelven los adultos.

Darles el espacio para protestar, preguntar, llorar, explicando que estamos haciendo lo mejor que podemos, que sabemos que les causamos mucho dolor, no pretender convencerlos de que es lo mejor para todos, lo diremos alguna vez pero son ellos lo que tienen que ver las ventajas; los padres les contamos y nos ocupamos de sostener su dolor y de responder lo más claramente posible a sus preguntas en la medida en que sean en relación con ellos y su vida, pero no las que tiene que ver con los problemas entre los padres, estas son cuestiones de los adultos. En realidad seguramente están esperando que contestemos justamente esto: no es tu problema, para poder irse tranquilamente a jugar y dejar que los grandes se ocupen de los temas de los grandes. Aún cuando los hijos son ya grandes, siguen siendo hijos de ambos padres, y sigue sin tener mucho sentido (más que para convencerlos de que yo soy buena y el otro en cambio es malo, por lo que tiene que estar de mi lado y contra él) hablar de cuestiones que no tienen que ver con ellos. Para hablar de estas cosas tenemos amigos, hermanos, sacerdotes, psicólogos y muchos otros adultos que nos pueden escuchar y consolar sin salir lastimados.

Recordemos que ese progenitor del que hablamos mal es el que se los va a llevar el sábado todo el día y para el chiquito es terrible que mamá diga que papá es mala persona pero igual me prepara la mochila para que me vaya con él, del mismo modo papá me llena la cabeza con que mamá es una loca gritona, y el domingo a la noche me lleva de vuelta con esa loca!

Les explicamos lo más ampliamente posible los arreglos de vida y de vista que hemos acordado para ellos. Si son muy chiquitos incluso es conveniente hacer un horario semanal (para pegar en la heladera de las dos casas) que ellos puedan consultar a cada rato para ver y saber cuándo viene papá, por ejemplo.

Qué hacemos

Mantener las cosas lo más parecido posible a antes de la separación, por lo menos por un tiempo hasta que se acostumbren a esta nueva etapa, casa, colegio, nivel de vida. Sé que esto no es fácil en la mayoría de los casos, pero es muy difícil procesar varios duelos a la vez: la separación de mis padres, la mudanza, nunca hay plata para nada, mamá (que estaba siempre en casa) salió a trabajar diez horas por día. Esto es una inversión de futuro, ya que el proceso de aceptación será así lo más fácil posible,

Organizar las cosas de modo que no haya huecos en los cuidados: papá pensó que me buscaba mamá y ella creyó que lo hacía papá y me quedé en la casa de mi amigo hasta las diez de la noche!

Días de visita: nuevamente no hay recetas, sepamos que uno de los grandes precios que pagan los hijos de padres separados es la falta de tiempo, ya que agregan a su agenda, de por sí cargada, las visitas al otro progenitor, es por eso que protestan a veces cuando tiene que salir a casa de papá (y no necesariamente porque mamá les llenó la cabeza, como suelen pensar los papás). El arreglo que me parece más operativo es una visita corta a papá durante al semana (salida a comer y vuelta a casa), otra de ir a comer y dormir a casa de papá, de modo que tengamos la oportunidad alguna vez en la semana de compartir el desayuno y la llevada al colegio, y un día entero (24 horas) del fin de semana, que me parece conveniente turnar, ya que son distintos los programas que se hacen los sábados y los domingos, de viernes a la noche a sábado o de sábado a la noche a domingo.

Evidentemente con la plasticidad suficiente para que los chicos no se pierdan un fin de semana entero con papá pescando en Chascomús, o una ida a Mar del Plata con todos los primos y abuelos de la familia materna. Recordemos al rey Salomón y pensemos cada vez qué es mejor para nuestros hijos.

Puntualidad: el tema de la puntualidad en las salidas y llegadas se lleva el premio en la cantidad de peleas que provocan entre los padres y, mirado desde afuera, ES ABSURDO! Para los chicos es importante que los padres sean puntuales, ya que esta etapa les produce suficiente inseguridad como para agregarle ingredientes innecesarios, pero el enojo del otro progenitor es igual de innecesario y contraproducente!

Pareciera que sentimos que el otro lo hace a propósito para molestarme a mí (en ese caso estaríamos igual de egocéntricos que nuestros hijos chiquitos creyendo que todo lo que pasa tiene que ver conmigo). Intentemos los dos, en beneficio de los hijos, ser lo más puntuales posible para curar la confiabilidad que ha sido herida en ellos por la separación. Cuando en “El principito” de A. de SaintExupéry, el zorro le explica al principito cómo domesticarlo, una de las cosas que le pide es que llegue siempre a la misma hora… “si vienes por ejemplo a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres… Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.”

Temas administrativos a cargo de los padres: la pérdida de ropa es otro de los temas top para discusiones entre los padres. Es tarea adulta preparar o acompañar a prepara la mochila para que lleven todo lo necesario y no se olviden nada en la otra casa; estas pequeñas cosas pueden mejorar o arruinar mucho la calidad de vida de los chicos (papá se olvidó de darme la plata para el almuerzo, mamá no me puso (o no me recordó poner) la ropa de gimnasia, y en el colegio me retaron, al principio y hasta que se acostumbren en todas las edades, para luego ir acompañándolos a hacerse responsables solos, pero esto lleva tiempo, sobre todo en situaciones de crisis.

Cambios de días de visita, plata para libros, permisos, y muchas otras cuestiones administrativas son temas de adultos, los chicos no pueden ser emisarios ni hacerse cargo de estas cosas. Por ejemplo Manuela (8) necesita palo de hockey, son papá y mamá los que resuelven si lo compran nuevo o usado, o lo piden prestado, Manuela no puede ser testigo del enojo de papá que siente que la mamá lo está esquilmando ni de la furia de la mamá, quien se identifica con su hija y siente que Manuela no puede esperar ni un día para tener su palo de hockey.

Aquí mencioné las cosas que he visto muchas veces que hacen sufrir a los chicos y que son evitables con un poco de organización. El dolor y el enojo nos pueden cegar a los padres hasta tal punto que por castigar al otro adulto terminamos haciendo lo mismo con nuestros hijos.

Evitemos que nuestros hijos tomen partido, esto se hace simplemente no llenándoles la cabeza con palabras (tampoco gestos ni caritas) en contra del otro. Ellos necesitan a papá tanto como a mamá, saber que los quieren, que son buenos y merecedores de su amor. Ya harán su propia evaluación de su relación con cada uno de sus padres, sin la opinión del otro. Aunque el otro progenitor no haga lo mismo, de todos modos sigamos haciendo esto. Los chicos un día harán su balance y sabrán y agradecerán a aquel que fue suficientemente adulto para no involucrarlo en batallas que no les competen.

Algunos problemas comunes

El papá parece papá noel y mamá es la mala

Con el papá se portan perfecto y a mí me vuelven loca

Modos de vida diferentes en las dos casas

Me voy a vivir con papá!

La novia de papá, el novio de mamá

La elaboración de todos los temas lleva tiempo: para enojarse, para entristecerse, para aceptar, para entender las nuevas reglas de juego, incluso cosas lindas como mudarse o cambiar el auto o el nacimiento de un bebe, requieren acomodaciones que no siempre son fáciles.

Pensando en la separación, divorcio, y nuevas parejas mi recomendación principal es dar tiempo a los procesos y a la acomodación de todos los miembros de la familia. La vida es larga y los hijos merecen nuestros cuidados en este sentido, además es en beneficio de los padres, ya que si podemos esperar la aceptación y elaboración sana nos ayudará a tener mejores relaciones entre nosotros.

Veamos el tema de una nueva pareja.

En primer lugar sólo debería aparecer cuando la separación definitiva de los padres ha sido comprendida y elaborada por los chicos.

En segundo lugar presentemos sólo a aquella persona con quien realmente creemos que estamos en camino de armar una pareja estable. Aunque nos quede cómodo, a los chicos no les hace bien conocer varios personajes que pasan por la vida de su padres y después desaparecen sin dejar rastros.

Tomémonos el tiempo para presentar a la persona y para que todos se vayan acostumbrando a su presencia gradualmente (hablo de varios meses). La armonía de la nueva pareja también dependerá de la relación con los hijos de uno y otro, por lo que vale la pena esta inversión de tiempo.

Para cuando ya sean pareja es muy importante que los chicos tengan por lo menos un encuentro por semana a solas con su progenitor, sin cónyuges ni otros chicos.

Los tuyos, los míos, los nuestros

Cuando se establece la nueva pareja es importante preservar los espacios de cada uno con sus propios hijos.

Que los hijos de uno y otro se encuentren al principio lo menos posible, dando lugar y tiempo a que se establezcan relaciones con ese adulto-no-papá o no-mamá, que de por sí no es fácil, además les cuesta a los chicos ver por ejemplo que su papá tiene cierta intimidad y convive con otros chicos mientras él o ella están con su mamá. O les cuesta compartir a su mamá con esos chicos que invaden su casa con motivo de visitar a su padre. Esto es bastante fácil en el caso de las separaciones pero muy complicado cuando alguno de los dos es viudo, en cuyo caso habrá que cuidar especialmente a los chicos que comparten a su papá o mamá con otro que no los tiene, ya que no es una situación fácil para ninguno.

Nuevamente busquemos ratos de exclusividad con nuestros hijos biológicos, no necesitan ser largos pero sí regulares, que ellos sepan que esto va a ocurrir todas las semanas.

A los “nuestros” los chicos suelen quererlos salvo que lleguen demasiado pronto como para que puedan aceptarlos, o que haya tratos muy injustos o situaciones de mucha pelea, los nuevos hermanitos son bebes y los bebes suelen ser adorables.

En todos los casos cabe mi recomendación habitual: siempre escucharlos y aceptar lo que los chicos sienten sin tratar de convencerlos para que sientan de otra manera, y hacer lo que nos parezca que es bueno después de haberlos escuchado, lo que no siempre es lo que ellos esperan. Pero no podemos dejar de comprenderlos.

tvcrecer agradece a la Lic. Maritchu Seitún

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“Cada hijo necesita sentirse único”

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