Embarazo 39

Epidemia de Cesáreas

América latina ostenta el triste privilegio de contar con los índices más altos de partos por cesárea del mundo.

América latina ostenta el triste privilegio de contar con los índices más altos de partos por cesárea del mundo. Para el doctor José Belizán, director del Centro Latinoamericano de Perinatología dependiente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), «el término epidemia es el adecuado para describir los índices de cesáreas de la región». Mientras que en los Estados Unidos y en Europa se implementan programas para reducirlas -con el explícito objetivo de evitar los riesgos que representan para las madres y sus hijos-, en América latina el número de partos por cesárea continúa creciendo.

 

Esta tendencia ha sido nuevamente corroborada por una exhaustiva investigación publicada en el British Medical Journal, cuya dirección corrió por cuenta del doctor Belizán. Según el estudio, en América latina se realizan 850.000 cesáreas innecesarias cada año. De los 18 países que analiza este estudio, tan sólo 6 cuentan con índices de cesáreas por debajo del 15% que acepta la Organización Mundial de la Salud (OMS); los restantes se ubican en una tabla que va del 16,8% al 40%.

Con respecto a la Argentina, su índice de cesáreas (25,4%) sólo es superado en la región por los de la República Dominicana (25,9%), Brasil (27,1%) y Chile (40%). En la ciudad de Buenos Aires, ese tipo de partos representó en 1998 entre un 16,3 y un 28,4 % (según cada hospital) de los nacimientos.

Un círculo vicioso

¿Cuáles son, entonces, las causas de tan elevados índices de cesárea? «Se ha generado una malversación del proceso natural del nacimiento que ha sido generada por ciertas actitudes de los médicos que luego se han trasladado a la población», responde el doctor Belizán.

«Para los médicos, la cesárea es más cómoda, porque permite planificar el momento del parto, fuera del horario de consultorio. Además, la cesárea dura apenas una hora mientras que un parto normal requiere muchas horas de trabajo.»

Pero no toda la responsabilidad les cabe a los médicos, que muchas veces terminan acomodando sus decisiones para satisfacer las demandas de los pacientes. Son las mismas mujeres las que reclaman la cesárea, por considerarla -erróneamente- un método más seguro y sencillo.

Para el doctor Carlos Fernández, jefe del Servicio de Maternidad del hospital Alvarez, «las causas son muchas; pero primero hay que descartar el argumento de que los médicos ganan más dinero cuando hacen una cesárea que en un parto normal, pues tanto las obras sociales como las prepagas pagan exactamente lo mismo.

«Una de las causas es que a veces los médicos no están preparados para atender un parto. Desgraciadamente, no todos los médicos completan la formación dentro del hospital -sostiene Fernández-. Por otro lado, hay juicios por partos normales, pero no por cesáreas. Esto ejerce una enorme presión que hace que muchas veces se prefiera realizar una cesárea por las dudas , pues en un parto uno nunca sabe lo que puede suceder hasta que no ha terminado».

La suma de todos estos factores finalmente genera un círculo vicioso en el que tanto las mujeres como el mismo médico se convencen el uno al otro de que la cesárea es el método más adecuado.

Público o privado

Sin embargo, para comprender un problema tan complejo es necesario tomar en cuenta la abismal diferencia entre los porcentajes de partos por cesárea realizados en hospitales públicos, siempre menores que los de las instituciones médicas privadas.

«He comprobado que en algunos centros asistenciales privados el porcentaje de cesáreas alcanza el 60% -destaca el doctor Fernández-. Aquí uno de los problemas más importante es que los (reducidos)honorarios que cobran los médicos los obligan a trabajar en varias obras sociales o prepagas que atienden en distintos sanatorios. Cuando el mismo día se les presentan 2 o 3 partos en distintos sanatorios, recurren a cesáreas para poder estar en todos los sanatorios.

«En los hospitales, todos los obstetras, al igual que los demás médicos, están siempre controlados por otros de mayor experiencia que brindan una segunda opinión. Por el contrario, en el sector privado los médicos suelen estar solos, y si deben enfrentar problemas durante el trabajo de parto lo terminan inmediatamente con una cesárea.»

Para el doctor Belizán, la diferencia entre atención médica pública y privada también tiene su contraparte en en la actitud de los pacientes. «En las poblaciones de altos ingresos, las mujeres ven la cesárea como el método más cómodo y que además permite planificar. Hay anécdotas de mujeres que planifican una cesárea para que el parto se produzca el día que más les gusta.»

Que se reduzcan los índices de partos por cesárea es una tarea tan compleja como la amalgama de causas que la explican. Para el doctor Belizán, «la mujer debe conocer cuáles son los beneficios y los riesgos de una cesárea, y cuáles las indicaciones correctas, de modo tal que pueda ser participe del proceso de decisión que implica un parto».

Lo que sí queda claro es que la cesárea no es el método más seguro para traer niños al mundo. «La mortalidad materna en partos con cesárea es de 2 a 6 veces mayor que en partos normales -señala el doctor Belizán-. La morbilidad también aumenta, como resultado del elevado uso de antibióticos, el mayor número de días de internación y la elevada incidencia de infecciones.

«Pero si bien son muchos los factores que pueden motivar una cesárea, lo importante es que, sumados, no deberían representar más de un 15% del total de los partos.» Este porcentaje fue propuesto en 1985 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como límite máximo, tomando como base los índices de cesáreas registrados en aquellos países que acusan las menores tasas de mortalidad perinatal.. Mientras que en los Estados Unidos y en Europa se implementan programas para reducirlas -con el explícito objetivo de evitar los riesgos que representan para las madres y sus hijos-, en América latina el número de partos por cesárea continúa creciendo.

Esta tendencia ha sido nuevamente corroborada por una exhaustiva investigación publicada en el British Medical Journal, cuya dirección corrió por cuenta del doctor Belizán. Según el estudio, en América latina se realizan 850.000 cesáreas innecesarias cada año. De los 18 países que analiza este estudio, tan sólo 6 cuentan con índices de cesáreas por debajo del 15% que acepta la Organización Mundial de la Salud (OMS); los restantes se ubican en una tabla que va del 16,8% al 40%.

Con respecto a la Argentina, su índice de cesáreas (25,4%) sólo es superado en la región por los de la República Dominicana (25,9%), Brasil (27,1%) y Chile (40%). En la ciudad de Buenos Aires, ese tipo de partos representó en 1998 entre un 16,3 y un 28,4 % (según cada hospital) de los nacimientos.

Un círculo vicioso

¿Cuáles son, entonces, las causas de tan elevados índices de cesárea? «Se ha generado una malversación del proceso natural del nacimiento que ha sido generada por ciertas actitudes de los médicos que luego se han trasladado a la población», responde el doctor Belizán.

«Para los médicos, la cesárea es más cómoda, porque permite planificar el momento del parto, fuera del horario de consultorio. Además, la cesárea dura apenas una hora mientras que un parto normal requiere muchas horas de trabajo.»

Pero no toda la responsabilidad les cabe a los médicos, que muchas veces terminan acomodando sus decisiones para satisfacer las demandas de los pacientes. Son las mismas mujeres las que reclaman la cesárea, por considerarla -erróneamente- un método más seguro y sencillo.

Para el doctor Carlos Fernández, jefe del Servicio de Maternidad del hospital Alvarez, «las causas son muchas; pero primero hay que descartar el argumento de que los médicos ganan más dinero cuando hacen una cesárea que en un parto normal, pues tanto las obras sociales como las prepagas pagan exactamente lo mismo.

«Una de las causas es que a veces los médicos no están preparados para atender un parto. Desgraciadamente, no todos los médicos completan la formación dentro del hospital -sostiene Fernández-. Por otro lado, hay juicios por partos normales, pero no por cesáreas. Esto ejerce una enorme presión que hace que muchas veces se prefiera realizar una cesárea por las dudas , pues en un parto uno nunca sabe lo que puede suceder hasta que no ha terminado».

La suma de todos estos factores finalmente genera un círculo vicioso en el que tanto las mujeres como el mismo médico se convencen el uno al otro de que la cesárea es el método más adecuado.

Público o privado

Sin embargo, para comprender un problema tan complejo es necesario tomar en cuenta la abismal diferencia entre los porcentajes de partos por cesárea realizados en hospitales públicos, siempre menores que los de las instituciones médicas privadas.

«He comprobado que en algunos centros asistenciales privados el porcentaje de cesáreas alcanza el 60% -destaca el doctor Fernández-. Aquí uno de los problemas más importante es que los (reducidos)honorarios que cobran los médicos los obligan a trabajar en varias obras sociales o prepagas que atienden en distintos sanatorios. Cuando el mismo día se les presentan 2 o 3 partos en distintos sanatorios, recurren a cesáreas para poder estar en todos los sanatorios.

«En los hospitales, todos los obstetras, al igual que los demás médicos, están siempre controlados por otros de mayor experiencia que brindan una segunda opinión. Por el contrario, en el sector privado los médicos suelen estar solos, y si deben enfrentar problemas durante el trabajo de parto lo terminan inmediatamente con una cesárea.»

Para el doctor Belizán, la diferencia entre atención médica pública y privada también tiene su contraparte en en la actitud de los pacientes. «En las poblaciones de altos ingresos, las mujeres ven la cesárea como el método más cómodo y que además permite planificar. Hay anécdotas de mujeres que planifican una cesárea para que el parto se produzca el día que más les gusta.»

Que se reduzcan los índices de partos por cesárea es una tarea tan compleja como la amalgama de causas que la explican. Para el doctor Belizán, «la mujer debe conocer cuáles son los beneficios y los riesgos de una cesárea, y cuáles las indicaciones correctas, de modo tal que pueda ser participe del proceso de decisión que implica un parto».

Lo que sí queda claro es que la cesárea no es el método más seguro para traer niños al mundo. «La mortalidad materna en partos con cesárea es de 2 a 6 veces mayor que en partos normales -señala el doctor Belizán-. La morbilidad también aumenta, como resultado del elevado uso de antibióticos, el mayor número de días de internación y la elevada incidencia de infecciones.

«Pero si bien son muchos los factores que pueden motivar una cesárea, lo importante es que, sumados, no deberían representar más de un 15% del total de los partos.» Este porcentaje fue propuesto en 1985 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como límite máximo, tomando como base los índices de cesáreas registrados en aquellos países que acusan las menores tasas de mortalidad perinatal.

De la redacción de tvcrecer

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