Bebés 31

Los miedos más comunes de la adopción y la ayuda del pediatra

La adopción es un proceso maravilloso, pero que genera algunos temores muy comunes entre los padres adoptivos y sus hijos. El acompañamiento del pediatra y del resto de los profesionales puede ser fundamental para sobrellevar estos miedos y vivir los momentos con la alegría que merecen.

La adopción es un proceso maravilloso, pero que genera algunos temores muy comunes entre los padres adoptivos y sus hijos. El acompañamiento del pediatra y del resto de los profesionales puede ser fundamental para sobrellevar estos miedos y vivir los momentos con la alegría que merecen.

 

La adopción es una decisión muy importante para los futuros padres, y por eso es necesario aclarar que no estarán solos: junto a ellos habrá un grupo de profesionales, entre los que se encuentra el pediatra, que los pueden ayudar a despejar las dudas que surjan y servir de contención.

El rol del pediatra ha ido variando con los años. Antes, las parejas pedían al pediatra que los acompañara en el momento de la cesión, para poder saber el estado de salud del chico y las medidas que debían tomar. Ahora, en cambio, el proceso de adopción incluye una serie de exámenes, como el de la tuberculosis, el Chagas o el SIDA, que indican a los padres el estado de salud del niño.

Sin embargo, la consulta con el pediatra sigue siendo útil. Para empezar, al igual que con todos los chicos, el pediatra sigue siendo el principal guía para la salud del niño. Cuestiones de crecimiento y desarrollo, alimentación, inmunizaciones, etc., siguen siendo temas a tratar con el especialista.

Además, el pediatra puede acompañar el desarrollo del niño y los dilemas de los padres en otros temas. Las preguntas acerca de cómo y cuándo hablar sobre el origen del niño y su condición de adoptado pueden recibir asesoramiento tanto del pediatra como del equipo multidisciplinario de profesionales del que hablábamos al principio. La experiencia de los especialistas en estas cuestiones puede ser un recurso muy útil para los padres, aunque en definitiva ellos siempre son los que deciden qué es lo mejor para sus hijos.

Recibir orientación no es solamente hacer una consulta aclaratoria, es mantener un vínculo sincero y prolongado con los profesionales. Si bien en el momento de emprender la maravillosa tarea de ahijar al hijo de otros tenían claros los objetivos y los compromisos, cuando llegan las instancias de confirmación y reafirmación de sus condiciones y de su origen, algunos sienten que las fuerzas se debilitan y van postergando la revelación por temor a la pérdida del vinculo afectivo con el niño. El apoyo de los equipos afines está dirigido a reforzar la confianza en sí mismos y facilitar ese difícil trance.

Las angustias de los padres adoptivos se incrementan cuando el niño inicia una etapa de sociabilización ampliada, entendiéndose por esta la concurrencia a jardines de infantes, la escuela, clubes etc. Ante estos temores, debemos recordar que hoy las instituciones educativas están mucho mejor preparadas para hacer frente a estas situaciones. Por ejemplo, en las escuelas los días del padre y de la madre han sido reemplazados por el día de la familia. Por lo tanto, la situación no es tan traumática como era antes.

Además, la difusión que adquiere la adopción a través de los medios de comunicación ha abierto aún más las mentes de los padres adoptivos, ahuyentando los miedos de la misma manera que se ha generado un reconocimiento de los pares mayores cuando sus compañeros adoptados han dado a conocer su condición de tal en las aulas.

¿La adopción de niños mayores de 2 años de edad tiene alguna particularidad?

La adopción de niños mayores de 2 años tiene particularidades, ya que los adoptantes recibirán a un niño que no sólo no fue gestado por ellos, sino que también deberán renunciar a la crianza de un bebé. La adopción de niños mayores genera vivencias, fantasías y temores específicos, pues los adoptantes temen a la repercusión y al impacto negativo del medio ambiente anterior sobre su cuerpo y su comportamiento.

El niño que es adoptado de grande ya ha establecido vínculos con distintos adultos que intervinieron en su proceso de crecimiento. Trae un bagaje genético y formas de ser costumbres adquiridas durante su permanencia con los genitores y con los diferentes adultos con quienes fue conviviendo

Estos niños se aferran por necesidad a juguetes o algún objeto que lo vincula con sus vivencias y con la familia biológica o con el hogar de tránsito. Es fundamental que puedan expresarse y conversar sobre las experiencias pasadas, recordarlas y comprenderlas, ya que así podrán reconocer que los adultos que los han tenido contacto hasta ahora no fueron el único modelo y que recibirán otras maneras de cuidado y protección.

La adolescencia del hijo

Durante la adolescencia del niño vuelven viejos temores y cobran nuevos sentidos tanto para el adolescente como para los padres adoptantes. Ante el deseo de autonomía propio de la adolescencia, reaparecen en los padres miedos de ser abandonados por su hijo; emociones que no les permiten diferenciar entre la necesidad que tiene su hijo de saber sobre su origen y la probabilidad del abandono.

Otro de los temores que presentan los padres adoptantes es que el hijo se identifique con los padres biológicos y que puedan vivir la sexualidad adolescente como pecaminosa, peligrosa con los miedos a embarazos accidentales.

Los cambios físicos y psíquicos del adolescente repercuten en los padres adoptantes, que si privilegian lo consanguíneo pueden generar situaciones de vivirse y de vivir al hijo como extraño. Por ejemplo, si hubiere conductas de desenfreno o de violencia en el adolescente se las atribuyen a lo heredado.

El adolescente adoptivo en la búsqueda de valores e ideales y en la construcción de su filiación, suele decir o pensar que «mis padres son otros», «ustedes no son mis padres». A veces, el adolescente necesita buscar información y puede tomar contacto con sus progenitores, aunque en general decide y elige seguir conviviendo con su familia adoptiva: Es la reafirmación que reconoce a los adoptantes como «sus padres».

El acompañamiento del pediatra

Como ya dijimos, todos estos temores suelen ser comunes a los padres y a los niños que experimentan una adopción. Los pediatras suelen conocerlos y pueden servir de apoyo y guía para vivir este maravilloso proceso con la alegría que merece.

tvcrecer agradece a la Sociedad Argentina de Pediatría

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