Nombres para los hijos

De la redacción de tvcrecer

En los últimos años se ha vuelto más flexible la admisión de determinados nombres. ¿Son modas? ¿Excentricidades?

El asunto de escoger el nombre para un hijo, es arduo. E implica una responsabilidad que va más allá de los gustos personales (de los padres), ya que es la identificación que esa persona que acaba de nacer, o que está por nacer, tendrá de por vida. Y es una tarea ardua porque hay millones de alternativas, más en la actualidad, donde el límite entre lo aceptable y lo rechazable se ha elastizado tanto. Cumplida la primera década larga del siglo XXI, los registros indican que los nombres más usuales han cambiado radicalmente respecto de otros tiempos, de otras generaciones. Y parece que ya no alcanza con que la madre y el padre (que deben coincidir en el gusto, por supuesto) se sienten un rato a repasar nombres, de acuerdo con el sexo de la nueva criatura: los propios, los de ancestros, los de amigos… No. Es tan amplio el espectro, y tan marcado en algunos, el sentido de originalidad, que no alcanza con ese ejercicio, por esa razón abundan en internet las páginas que sugieren o publican largos listados de nombres, femeninos y masculinos, y algunos que no definen el sexo y que pueden ocasionar inconvenientes al momento de realizar el trámite de registro.

Siempre hubo modas. Nombres que la gente adoptaba masivamente y al mismo tiempo, y que años después caían en desuso, como zapatos viejos, y lo moderno pasaba a ser antiguo, y tal vez, lo antiguo, moderno. Así son los poco entendibles dictados de la moda. En esta cuestión también jugó (o mejor dicho, juega), un papel importante la globalización. Ejemplo: hoy en día, un “Jonathan” o un “Paul”, no son exclusivos del ambiente anglosajón. Y hay “Jordi” en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, como en Catalunia, su lugar de origen. O “Stephania”, aunque en este caso, también circule por suelo criollo la versión castellanizada de “Estefanía”.

También es cierto que para quienes eligen determinado nombre, este tiene un significado, que desconocen muchos otros que no pueden concebir cómo es posible que dos seres humanos hayan escogido tal nombre para tal hombre o mujer. Recorriendo algunas de esas páginas que ayudan a bautizar a los hijos, uno se encuentra con ciertas excentricidades -cuanto menos-, o peculiaridades -para no herir susceptibilidades-. Zafiro y Zenia son nombres bien considerado para mujeres. Xuxa, con reminiscencias de la actriz brasileña, también. Venecia, es una alternativa, no solo como destino de un viaje de placer. Ursula, no suena mal, si no se lo relaciona con ese ser monstruoso que rapta a la sirenita Ariel del cuento infantil. Rachel, en lugar de Raquel, es una excentricidad para nuestras latitudes.Y existen nombres como Qamra, Petula, Nalleli, Leah, Kalanit, Ibi, Fe, Dácil, Canela, que de entrada generan rechazo, pero que sería bueno investigar un poco para conocer significado y procedencia.

Los nombres de hombres, quedan para otro momento. Lo prometo, como que me llamo Fideicomiso.

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