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El caso del bebé micro prematuro

De la redacción de tvcrecer

 

En Carolina del Norte una mujer dio a luz con 14 semanas de antelación. El bebé, que al nacer pesó poco más de 500 gramos, fue sometido a cuidados intensivos y logró recuperarse. Hoy, su desarrollo es normal.

Erica Pruett es una mujer estadounidense, oriunda de Carolina del Norte, que llevaba con normalidad su embarazo. Iba por la semana 26, esperando el nacimiento de Walker Colt, hasta que, en ese tiempo, comenzó a tener complicaciones y debió ir de urgencia al hospital de la zona. Allí, sin planes previos, y con 14 semanas de antelación, dió a luz, y de este modo, ella y su marido Jarred, fueron padres de una criatura de apenas 538 gramos.

La situación, absolutamente anormal, exigió que los médicos del Neonatal Intensive Care Unit (NICU), en Salem, actuaran de emergencia y con celeridad, ya que, de acuerdo con lo informado por las enfermeras, a Walker ni siquiera se lo consideraba un bebé prematuro, sino, micro prematuro, y necesitaban condiciones especiales para tratarlo. El pequeño fue colocado inmediatamente en una incubadora y proveyeron un respirador que lo ayudara a oxigenar sus pulmones. La situación era crítica y tenía preocupados a los especialistas del lugar: había nacido demasiado pequeño. Y cuando un bebé anda por la semana 26 de su desarrollo, como Walker al momento de asomarse a este mundo, esa etapa la vive en el vientre materno, pero en este caso, eso no era posible.

A cinco días de haber nacido, su madre pudo cargarlo por primera vez. Erica desbordaba alegría, pero combinada con preocupación e incertidumbre, por verlo tan frágil y vulnerable a su pequeño hijo. Sin embargo, gracias a los cuidados intensivos practicados  y al trabajo que en general desempeñaron los doctores a cargo del caso, el delicado bebé comenzó a subir de peso y a adquirir masa corporal.

Cuando se cumplió el día 44, Walker recién pudo probar la leche materna, y a los dos días, tomó leche de botella. Tres semanas después, pudo ser alimentado sin tubos especiales y fue pasado a una cuna normal. La evolución era lenta, pero segura, cosa que alegró enormemente a todos, que lentamente veían cómo Walker salía de la zona de riesgo, para encarrilarse en el desarrollo común y corriente de cualquier criatura. Más adelante dejó la incubadora y todas las dificultades fueron superadas. Walker pudo salir de la situación crítica y sobrevivió.

La actualidad muestra a Walker como un bebé sano y totalmente recuperado. Tras 80 días de asistencia y angustia, fue dado de alta y pudo marcharse a su casa junto a sus padres, tan felices como sorprendidos, luego de haber asistido a todo el proceso evolutivo de su hijo. Walker Colt Pruett dejó el hospital con un peso cuatro veces superior al registrado al momento de ingresar: 1, 8 kilos.

Una experiencia casi milagrosa vivieron los Pruett, que comenzó con ribetes de tragedia y acabó envuelta en plena felicidad.

 

 

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