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Por desnutrición muere un argentino cada 10 horas

De la redacción de tvcrecer

Las víctimas son de todas las edades y la mayoría pertenece a los sectores más humildes de la sociedad. En 2003, moría una persona cada cinco horas.

El último informe de estadísticas vitales del Ministerio de Salud de la Nación de la Argentina, correspondiente al año 2013, es categórico: cada diez horas se produce en el país una muerte por desnutrición. En total, 891 personas, que abarcan todas las edades, aunque la mayoría, el 70 % de ellas, eran mayores de 75 años y el 8 %, menores de 19 años. Y a pesar de lo escalofriante de los números y los porcentajes, la cifra de víctimas a causa de la desnutrición ha mejorado respecto del registro tomado en 2003, el cual indicaba que una persona moría cada cinco horas, es decir, 1.787 entre el 1 de enero y el 31 de diciembre.

De acuerdo con la investigación llevada a cabo por el Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica Argentina (UCA), dos de cada diez chicos del país no pueden acceder a una alimentación en cantidad y calidad adecuadas. De todos ellos, la mitad padece de “inseguridad alimentaria severa”, que significa que pasan hambre por razones de índole económicas. Una situación que sufren los hogares de los sectores más humildes y los ubicados en las villas o asentamientos.

Las consecuencias de la desnutrición en los niños

En los niños, la desnutrición se evidencia en su desarrollo. Para su crecimiento, los chicos necesitan una correcta y balanceada alimentación, ya sea a partir de alimentos sólidos, si es mayor de un año, como de la leche materna, si es menor de esa edad. Y mucho más si la criatura se encuentra en la etapa de gestación, dentro de la panza de la madre. Allí mismo comienzan a surgir las enfermedades si no se adoptan medidas inmediatas ante un cuadro de desnutrición fetal.

En casos de desnutrición, el chico corre riesgos de contraer enfermedades infecciosas, que pueden derivar en la muerte; y trastornos en el crecimiento y desarrollo y caída de las defensas. Específicamente, la desnutrición provoca: xeroftalmina (sequedad de la conjuntiva y ceguera); neuropatías periféricas (perturbación de las funciones del sistema nervioso y disminución de los reflejos); alteraciones cardiovasculares, congestión pulmonar y edemas; deshidratación, diarrea y parasitosis; y raquitismo y debilitamiento de los huesos.

 

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