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El colecho puede provocar asfixia, sofocación o muerte súbita en el bebé

Para tomar una decisión respecto a cómo dormir a un recién nacido, es importante contar con toda la información. Aquí, lo que necesitás saber sobre esta práctica tan difundida.

Muchos famosos se sumaron a esta práctica tan difundida actualmente. ¿Qué es el colecho? Se trata del hábito que tienen los padres de compartir la cama con el bebé.

Conocemos un montón de rutinas o conductas que son beneficiosas para criar a nuestros hijos, como dar de amamantar, dormir a los bebés panza arriba y no fumar en el embarazo. Sin embargo, cuando hablamos de colecho surge la controversia.

Existen diferentes situaciones que se plantean en la práctica del colecho. Una de ellas es la edad del niño con quien se realiza, ya que los beneficios y perjuicios son diferentes si hablamos de chicos pequeños o más grandes, menores o mayores de un año de edad. Otra situación a considerar es si este hábito se practica de manera idílica -o sea por elección- o por necesidad, por ejemplo, al no contar con el espacio necesario o con una cuna.

También influye si el colecho es rutinario (cosa de todos los días), accidental o esporádico, así como también si participan varios integrantes del grupo familiar o solo los padres.

Beneficios (discutidos) del colecho en bebés

Para algunos profesionales, el colecho promueve los vínculos, regula los patrones de sueño de la madre y del niño y juega un papel importante en el conocimiento de las necesidades del niño. Pero el mejor vínculo o fortalecimiento del apego que generaría el colecho es discutido en el último trabajo publicado de E.A. Mitchell realizado en Nueva Zelanda en enero de 2015, en el cual queda de manifiesto una relación inversa a la creencia sobre colecho y el apego.

Ocurre que, si bien se demostró que el colecho facilita la lactancia materna porque se alimenta al niño más frecuentemente durante la noche, también se comprobó que el bebé que comparte el cuarto –y no la cama- para dormir con su madre prolonga la lactancia materna. Esto último sugiere que el colecho no es esencial.

La superficie es un riesgo para el niño

Existe clara evidencia científica que demuestra que, en diversas situaciones, el colecho genera mayor riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante o sofocación accidental, debido a que el niño duerme en una superficie que no fue confeccionada para ello. Esto quiere decir que no existe una práctica de colecho segura, situación que llevó a la gran mayoría de los ministerios de salud y sociedades científicas a señalarlo como un riesgo para la salud del niño.

Esto es así cuando el colecho se practica en niños pequeños menores de tres meses, en niños prematuros, por madres o padres fumadores o que hayan consumido alcohol, drogas o sedantes, cuando se realiza en sillones, sofás o colchones muy suaves, así como también cuando se lleva a cabo fuera del hogar y en situaciones de cansancio extremo como el posparto inmediato. También, cuando lo realiza una madre o padre con discapacidad o cuando están presentes otros integrantes de la familia (colecho múltiple).

Es importante generar el vínculo y el apego de los padres y el niño, así como también los beneficios inigualables que tiene la lactancia materna y el contacto piel a piel para el neurodesarrollo normal del bebé. Todo esto se puede realizar de manera perfecta realizando cohabitación –es decir que el bebé duerma muy cerca de la cama de los padres- en su cuna.

Es conveniente aconsejar medidas con evidencia científica, en lugar de opiniones. Por eso, ante la evidencia disponible en la actualidad y pese a algunas limitaciones metodológicas de los diversos trabajos publicados, no hay argumentos suficientes para cambiar las recomendaciones realizadas que indican realizar cohabitación hasta los seis meses de edad y evitar el colecho.

Algunas aclaraciones

 

  1. En las investigaciones realizadas no se observó incremento del riesgo cuando el niño es llevado por un período corto a la cama de su madre con el propósito de amamantar o estimular el contacto piel a piel. Luego debe continuar su sueño en una cuna segura (no cochecito ni huevitos) ubicada al lado de donde duerme la madre.
  2. La cohabitación genera un excelente contacto con la madre, colabora con la lactancia materna y no tiene los riesgos elevados del colecho (asfixia, sofocación o muerte súbita). Dormir en el mismo cuarto, pero en su propia cuna, le brinda al bebé un sueño seguro.

Por el doctor Manuel Rocca Rivarola, jefe del servicio de Pediatría y director del Departamento Materno Infantil del Hospital Universitario Austral.

Fuente: entremujeres

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