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Los tiempos cambian; los entretenimientos, también

De la redacción de tvcrecer

La revolución tecnológica impactó en la industria del entretenimiento para chicos, y estos ya no se divierten con las mismas cosas que lo hacían generaciones pasadas. Por lo tanto, es necesario que los adultos se adapten a los tiempos modernos.

La manera de divertirse, o de entretenerse, de las camadas de chicos del siglo XXI, ha cambiado radicalmente respecto de aquellos nacidos en los tramos finales del siglo anterior. Como diferente fue la de estos en comparación con la de sus padres, cuando las veredas, las calles y los baldíos eran territorios conquistados, tan acogedores como seguros.

En este último tiempo, el gran cambio lo produjo la impensada (eso parecía hace 20 o 25 años) revolución provocada por los dispositivos electrónicos de entretenimiento: consolas de video juegos, tablets, teléfonos y demás aparatejos contenedores de aplicaciones, juegos, música y videos. Muchas veces los padres de hoy en día no comprenden semejante apego a estos dispositivos, que por otro lado, no tiene límite. Si el permiso es por una hora, los pequeños ruegan por dos; si es por dos, pretenden tres. Da la sensación que no pudieran ser felices sin estos juegos.

De la felicidad celestial por tener una pelota de fútbol y compartirla con los amigos del barrio o del colegio, a pensar que la diversión y, más aún, el sentido de la vida pasa por manejar un control, apretar un par de botones de un teléfono estratosférico, o dirigir el mouse de una computadora, hay un enorme trecho. Los chicos no entienden a los mayores y los mayores no entienden esa actitud en los chicos.

De todos modos, la solución no es negar o prohibir estas nuevas maneras de entretenimiento. Son los dictados de los tiempos modernos y ponerse a pelear contra ellos es perder la batalla antes de empezar a formar las tropas. Entonces, habrá que tener ingenio y paciencia para restringir las horas de óseo de los niños frente a la pantalla, del tamaño que esta fuere. Pero no prohibírselo, porque es cierto que de este modo un chico puede quedar desconectado de los amigos, quienes si le dedican un tiempo adecuado a estos juegos. Por otra parte, la práctica habitual les permite adquirir una asombrosa habilidad para el manejo de los artefactos.

Sería inteligente, de parte de los adultos, aprovechar la tecnología para inculcarles juegos de ingenio, que incentiven la creatividad y ejerciten el pensamiento, con la intención de resolver ciertas complejidades, acordes con la edad. De lograrlo, habrán ganado los dos “bandos”: padres e hijos. Eso sí, cuando llega el momento de hacer los deberes, bañarse o comer, no hay superhéroe que salve a los pequeños. Ni hay bonus track ni nada.

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