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Pocos chicos desayunan como corresponde

De la redacción de tvcrecer

Los primeros resultados de unos estudios recientes indican que el 90 % de los chicos desayuna mal y esto pone en riesgo la salud. “Desayunar es un hábito y debemos reconstituirlo”, coinciden varios especialistas.

Los primeros resultados arrojados por recientes investigaciones encienden las alarmas sobre un tema delicado: la alimentación de los chicos en edad escolar. Según los datos surgidos de los trabajos encarados por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) y la Cátedra de Política Alimentaria en la Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires, solamente el 10 % toma en su casa un desayuno de buena calidad nutricional, y el 90 % restante, no, poniendo, de este modo, en riesgo su salud.

Las razones son múltiples, de acuerdo con la opinión de varios especialistas consultados. Y la mayoría de ellas refiere a la falta de tiempo. Los padres saben que es una lucha levantar a los chicos, ayudarlos a vestirse, a lavarse la cara, los dientes, preparar las cosas del colegio y encima darles el desayuno. Ellos son capaces de vender a precio de oferta a sus padres, con tal de seguir 10 o 15 minutos más en la cama, sobre todo en invierno. Por lo tanto, el desayuno, o mejor dicho el tiempo destinado al desayuno, se esfuma en otros menesteres. Y como los chicos no pueden ir al colegio con el estómago vacío, ingieren algo -lo que sea- a las apuradas: medio vaso de leche o chocolatada, unos sorbos de jugo, y algún pedazo de tostada o galletita que el apuro no consigue mandar al suelo, y que deja un claro rastro de migas, sobre el uniforme y sobre el piso de la casa, desde la cocina a la puerta de salida.

Los nutricionistas aseguran que se ha perdido el hábito de desayunar. Incluso los mayores lo toman a las apuradas, cuando no queda definitivamente postergado para el primer descanso que permita el trabajo. El pediatra Diego Montes de Oca comentó al respecto: “Mientras uno duerme, el cerebro sigue trabajando, por lo tanto, al levantarnos, el tanque de combustible queda casi vacío y hay que llenarlo nuevamente. Sobre todo los chicos, que en la etapa del crecimiento y del desarrollo, gastan muchas energías y necesitan reponerlas cada tanto.”

El asunto, es retomar el hábito. Invertir unos minutos más en desayunar, en familia, (como aconseja el doctor Montes de Oca) y asegurar reservas en el tanque -de los chicos y de los adultos- como para rendir más y mejor durante el día. Y si los chicos siguen con la intención de privilegiar unos minutos más de sueño, antes que alimentarse bien, habrá que agregar un nuevo hábito (otra lucha): acostarlos más temprano.

Fuentes: Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) y

Cátedra de Política Alimentaria en la Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires.

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