soplos-cardiacos

Soplos cardíacos en los bebés

tvcrecer agradece al Dr. Carlos Fernando Rosental

En muchas ocasiones, los pediatras detectan soplos cardíacos en los bebés. El síntoma genera mucha preocupación en los padres, pero no hay que alarmarse por adelantado: el soplo es muy común y en la mayoría de los casos no presenta problemas para el niño.

El pediatra es quien va siguiendo a su hijo desde el nacimiento y, tal vez, quien más lo conoce luego del círculo familiar íntimo. Es él quien detecta por lo general el soplo en el niño. Por lo general, se trata de soplos normales o inocentes.

Es angustiante para la familia saber que su hijo tiene un soplo. Si su hijo creció y se desarrolló como la mayoría de los niños de su edad, probablemente se trate de un soplo normal o inocente. No hay un problema orgánico que lo cause. Este soplo desaparece espontáneamente hacia la adolescencia. En edad escolar, uno de cada tres niños lo pueden presentar, y al ser una característica normal del niño, no implica ningún impedimento físico y no necesita tratamiento. No debe servir de excusa para sobreprotegerlo. En algunas ocasiones (ejercicio, fiebre, anemia, deshidratación o hipertiroidismo), este soplo se puede escuchar con mayor intensidad.

Sin embargo, es probable que su pediatra le sugiera la interconsulta con un especialista en Cardiología Infantil. Es él quien definirá el diagnóstico de soplo normal o soplo patológico. Los soplos patológicos u orgánicos se deben en general a problemas estructurales del corazón o sus grandes arterias. El niño puede haber nacido con esta alteración o, más raramente, puede haberla adquirido.

Normalmente, la sangre viaja libremente por este complejo sistema de cavidades, compuertas y tubos que llamaremos el sistema cardiovascular. El soplo orgánico podría ser causado por 3 mecanismos principalmente:

  1. Un agujero (o comunicación) entre dos cavidades,
  2. Un estrechamiento (o estenosis) en cualquier sitio, y
  3. Alguna compuerta que no logre cerrarse correctamente.

Para comprender mejor el problema, el cardiólogo infantil necesitará de exámenes complementarios que van desde un electrocardiograma, una radiografía de tórax y finalmente una ecografía del corazón o ecocardiograma. En algunas ocasiones se necesitarán estudios más complejos (Cateterismo o Resonancia Nuclear Magnética)

Habiendo llegado al diagnóstico, podrá explicar a los padres el problema y también su evolución. De esta manera podrá sugerir, en caso de ser necesario:

  1. Controlar periódicamente al niño (la gran mayoría);
  2. Tratamiento con medicación;
  3. Tratamiento por cateterismo o
  4. Cirugía cardiovascular (una pequeña minoría).

Otras notas relacionadas