Los andadores: un juguete peligroso

tvcrecer agradece al Dr. Diego Montes de Oca

Los andadores no deben usarse: son muy peligrosos y aumentan hasta cuatro veces el riesgo de que el bebé sufra accidentes. Tampoco sirven para que el bebé aprenda a caminar: de hecho, retrasan el aprendizaje. Por lo tanto, evitemos los andadores y busquemos otras alternativas para el entretenimiento del bebé.

Debemos ser muy claros respecto a los andadores: están totalmente contraindicados, ya que su uso aumenta cuatro veces el riesgo de que el bebé sufra accidentes graves. En realidad, no deberíamos llamarlos accidentes sino lesiones no intencionales, ya que son prevenibles en un 99%. Los andadores son tan peligrosos que en algunos países, como Canadá, están prohibidos. En la Argentina se trabaja muy poco en prevención y por eso se venden sin ninguna restricción.

Una costumbre muy negativa

Cuando el bebé tiene alrededor de nueve meses, muchas familias le compran el andador para que pueda moverse por sí solo y se entretenga. Y por qué no, para que las madres puedan relajarse un poco o hacer tareas domésticas.

Esto va contra la naturaleza: por algo es que los bebés aprenden a caminar alrededor del año. Cuando los bebés usan un andador, tienen una movilidad que no tendrían por sí mismos, se desplazan muy rápidamente y tienen acceso a cosas que sin el andador no las tendrían: esto es muy peligroso.

El cuidado y la observación de los padres, además, no garantizan nada. La mayoría de las lesiones ocurren en presencia de los padres o cuidadores: el bebé se desplaza a una velocidad que no puede controlar y cuando queremos llegar a socorrerlo ya es tarde.

Uno de los mayores peligros son las caídas, especialmente por las escaleras, los desniveles, los objetos que traban las rueditas, etc. El bebé puede caerse en lugares con agua, con el peligro de ahogamiento, o acceder a sustancias calientes que implican el peligro de quemaduras.

Además, es mentira que el andador ayuda a los bebés a aprender a caminar. El andador crea una falsa sensación de seguridad y estabilidad. Cuando el bebé no tiene el andador, pierde esa seguridad y duda. Por lo tanto, empieza a caminar con mayor retraso que si no hubiese usado andador.

En algunos casos, los padres prefieren que los niños usen andador y no se trasladen por el piso, que suele estar sucio. Pero los bebés estarían muchos más seguros con una mantita en el piso que con un andador.

En resumen, no se debe usar andador por el riesgo cierto de lesiones serias y por el retraso en el aprendizaje de caminar que supone. Nuestra recomendación es que mejor jueguen sobre una manta en el piso.

 

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