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La matronatación: aprendizaje y refuerzo de los vínculos afectivos

A través de la matronatación, los bebés pueden aprender desde muy chiquitos ejercicios de coordinación y respiración. Las clases también sirven para mejorar el vínculo entre padres e hijos.

tvcrecer agradece a Patricia Cirigliano

La iniciación acuática de los bebés recién nacidos o los pequeños menores de 5 años despierta en papá y mamá singulares expectativas. Entre la ilusión y la realidad se encuentran los alcances de la verdadera matronatación. Vivimos con mucho amor y poco tiempo. La matronatación ha encontrado alternativas que permiten a padres e hijos aprender y compartir fructíferamente los momentos en compañía.

A nadar se aprende temprano

Las sesiones en el agua, más allá del aprendizaje mismo de la natación, facilitan los intercambios afectivos entre padres e hijos. La experiencia de más de cuatro décadas ha mostrado que los intercambios afectivos que realiza la familia durante los encuentros acuáticos generan fuertes e inolvidables sentimientos.

Apenas caído el cordoncito umbilical, los pequeños están aptos para comenzar las clases, previo control con el neonatólogo o pediatra. El inicio es dulcísimo y cuando se produce en las primeras semanas de vida, es el padre quien entra al agua para recibir al bebé, de manos de la madre que aún atraviesa el período puerperal. Para papá, es también una experiencia inolvidable que se traduce en adelante en un especial apego hacia los hijos. En adelante, con mamá en el agua, la felicidad se completa.

Los profesores especializados representan una ayuda importante sobre todo para los padres primerizos. Una indicación adecuada puede contribuir en un instante a la armonía familiar a punto de desequilibrarse negativamente.

Las más avanzadas teorías del aprendizaje indican que un contexto amable es la mejor plataforma para aprender. Una experiencia que la matronatación ha corroborado más de 40 años y se hace evidente cuando los ex-bebés nadadores vuelven a la Escuela con sus hijitos.

Experimentando clase a clase

Con la matronatación el bebé aprende cada clase y lo que aprende no lo olvida. Así como se construye un edificio, sobre la buena base de las primeras experiencias agradables y útiles, los bebés construyen su aprendizaje. El control respiratorio bajo el agua constituye una habilidad vital que se aprende fácilmente, durante el primer mes de aprendizaje.

Cada encuentro con el agua debe concluir con la incorporación de algún conocimiento o habilidad. Hay un término promedio de aprendizaje, cualquiera sea la característica personal de los niños y sus padres. El aprendizaje básico de supervivencia puede ser alcanzado en cuatro o cinco meses. En solo cuatro sesiones un bebé puede aprender a reaccionar favorablemente bajo el agua y disfrutará estando sumergido toda vez que al emerger reencuentre la sonrisa de papá y mamá.

El accidente debe ser prevenido y los niños han de aprender pronto las conductas de autocuidado.

Iniciación deportiva desde chiquitos

Hoy en día se considera que la vida deportiva empieza muy temprano, porque el aprendizaje de las primeras habilidades se consigue a través de los juegos corporales del bebé con sus padres. El gusto por el movimiento y la confianza para intentar aprendizajes novedosos, parecen provenir en gran parte de estos primeros contactos y del buen ánimo de los padres para brindar a los pequeños estímulos vitales que los desafían e invitan a probar.

El medio acuático es estimulador por excelencia a una edad en que el bebé aún no se sostiene solo y se encuentra a gusto en brazos. Con la compañía de sus padres los juegos resultan sencillos y seguros y son esenciales para que, apenas unos meses más adelante, llegue la autonomía que permita a los bebés nadar solitos.

Mes a mes, aumentarán rápidamente las habilidades en el agua y también fuera de ella. La coordinación y el equilibrio estarán favorecidos por la ausencia de miedo y tensiones innecesarias. Los bebés nadadores son a la vez prudentes y valerosos.

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