Los niños y la televisión: algunas recomendaciones

tvcrecer agradece al Dr Enrique Silinger

Muchos padres se preguntan qué hacer con la televisión cuando tienen un hijo chico: ¿debe verla? ¿Es buena para su educación? ¿Es buena para su salud? Todas estas preguntas son muy habituales. Por lo tanto, es bueno que veamos algunas recomendaciones acerca de cómo debe ser la relación de los niños con la televisión.

 

La televisión es un medio preponderante en nuestra sociedad y ejerce mucha atracción en los más chicos. Tarde o temprano, nuestros hijos se expondrán a la TV. Como padres podemos educarlos para que la televisión sea una alternativa más entre otras formas de cultura o entretenimiento.

Qué mirar y cómo mirar

En primer lugar, es importante que nos acostumbremos a ver la televisión con nuestros hijos y a discutir con ellos lo que estamos viendo. De esta manera, fomentaremos una actitud crítica en los chicos y los ayudaremos a desarrollar habilidades de observación (recordemos que lo que es normal para nosotros, como distinguir entre el contenido y la publicidad, puede ser un misterio para los chicos). Obviamente, para que esto funcione tenemos que ver programas que sean del interés de los niños. Los programas infantiles, a pesar de quizás no sean la mejor opción para los padres, son los que más gustan a los chicos.

La exposición conjunta a la televisión es muy importante, y por lo tanto queremos remarcar este punto. No olvidemos que todo contenido televisivo es portador de valores, ya sean buenos o malos. Cuando vemos la televisión con nuestros hijos podemos aprovechar para enseñarles sobre estos valores. Por ejemplo, evaluando la conducta de uno de los personajes o comparando las historias que se cuentan con las experiencias de los chicos. También es útil para darle un contexto a las imágenes violentas que puedan aparecer por accidente, remarcando su sentido negativo en vez de negarlas.

Es importante que los chicos no tengan un televisor en su cuarto. En primer lugar, si la TV está en el cuarto no tendremos control de los contenidos a los que se exponen: algunos de ellos pueden ser inapropiados para su edad. Tampoco tendremos control de la cantidad de horas que pasan frente al televisor, y no conviene que la exposición supere las 2 o 3 horas diarias.

También es bueno que cada hogar establezca normas de conductas televisivas, por ejemplo, evaluando si la presencia de la televisión en las comidas facilita o dificulta el diálogo familiar, si las tareas cotidianas se realizan o no con el televisor encendido entorpeciendo o bien facilitando las mismas como un acompañante electrónico.

Finalmente, es conveniente que estimulemos otro tipo de actividades complementarias a la televisión. Pueden ser entretenimientos culturales, como leer un libro o escuchar una canción. Pero también recomendamos que se fomenten las actividades físicas y los deportes. Recordemos que la televisión suele estar relacionada con el incremento de la obesidad, y una de las causas es que los chicos se acostumbran a no ejercitarse y prefieren quedarse mirando tele.

 

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