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Grasas buenas y no tan buenas

tvcrecer agradece a la nutricionista Magdalena Bauschen

A pesar de su mala fama, algunas grasas cumplen funciones indispensables para el desarrollo y la salud de tu hijo. En esta nota, te ayudamos a distinguir entre los distintos tipos de grasas y sus efectos en la salud.

Las grasas son el depósito de la energía en nuestro cuerpo. Mientras que un gramo de hidrato de carbono o proteína aporta 4 kilocalorías, un gramo de grasa aporta 9. Un 30 % de la energía que consumimos diariamente debe provenir de las grasas, es decir que no es correcto eliminar este nutriente de la dieta habitual. Las grasas aportan no sólo energía al cuerpo sino además ácidos grasos esenciales que no pueden ser fabricados por el cuerpo y que son fundamentales para el crecimiento y desarrollo de un niño, para el sistema inmunológico, etc.

Tipos de grasa: ¿cómo afectan la salud?

Una grasa es una cadena de carbonos a la que se unen hidrógenos. Cuando una grasa tiene el número máximo de hidrógenos unidos a su molécula, decimos que esa grasa está saturada -se la distingue porque en general es sólida en la temperatura ambiente-.Cuando un par de hidrógenos no se une a la cadena de carbonos decimos que esa grasa es monoinsaturada y cuando quedan más de un par de hidrógenos “libres”, esa grasa es poliinsaturada y líquida a temperatura ambiente.

Las grasas saturadas están principalmente en los alimentos derivados de los animales: las carnes, la grasa del pollo, los lácteos enteros, la manteca y la crema de leche. En los alimentos de origen vegetal como las semillas, frutas secas, los aceites y en los pescados, las grasas son insaturadas principalmente.

Las grasas saturadas elevan el colesterol malo, y por ello  no debemos abusar de ellas en la dieta habitual. Por el contrario, las poliinsaturadas lo disminuyen y además proporcionan ácidos grasos esenciales.

Existe otro tipo de grasa llamada trans y que se produce cuando industrialmente a un aceite vegetal se le agregan hidrógenos mediante un proceso conocido como hidrogenación. Este proceso, entre otras funciones, aumenta la vida útil de un alimento, es decir, el tiempo que se mantendrá ese alimento en condiciones óptimas de ser consumido. Usualmente los hidrógenos de una grasa están colocados del mismo lado que la cadena de carbonos, en cambio en la hidrogenación, los hidrógenos se colocan a ambos lados de la cadena y se llama a esta configuración o estructura en la grasa, “trans”.

Las grasas trans, al igual que las grasas saturadas, aumentan el colesterol malo, pero a diferencia de estas, además disminuyen el colesterol “bueno” o HDL, que “limpia” las arterias llevando el colesterol al hígado para ser eliminado.

¿Dónde encontramos este tipo de grasas trans? Estas grasas no existen en los aceites vegetales sin procesar. Las vamos a encontrar en aquellos alimentos en que en su listado de ingredientes aparezca lo siguiente: “aceite vegetal parcialmente hidrogenado”.  Por ejemplo, este ingrediente aparece en galletitas saladas y dulces, algunas golosinas y barras de cereal, algunas margarinas (donde se emplea este tipo de grasas para lograr mayor dureza, ya que las margarinas están elaboradas con aceites vegetales que son líquidos a temperatura ambiente), alimentos de copetín, algunos panes tipo lacteados.

Es muy importante por ello leer detenidamente las etiquetas para detectar esto. En este punto, es importante aclarar que si en el listado de ingredientes aparece aceite vegetal hidrogenado, y no parcialmente hidrogenado, no habrá presencia de trans en este alimento, ya que el aceite al hidrogenarse completamente  se comportará como una grasa saturada y no trans.

Por otro lado, es imposible realizar una alimentación completamente libre de trans. Las carnes y los lácteos enteros y parcialmente descremados naturalmente contienen grasas trans. Si bien algunos de ellos parecerían no ser nocivos para la salud (al contrario, se están estudiando beneficios de algunas variantes de trans de los productos de origen a animal), debemos elegir entre el resto de los productos aquellos con menor contenido de grasas hidrogenadas o libres de trans, con el fin de introducir el mínimo posible de este tipo de grasas a nuestro organismo.

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